Experto chileno habla sobre la reforma educativa que Colombia tomó como modelo.
Desde que Chile decidió, hace 30 años, reformar su educación superior, le abrió la puerta al capital privado. Esa es una de las razones por las cuales hoy el 80 por ciento de la oferta está en manos de instituciones privadas.Para Colombia, ese modelo chileno ha ido cobrando particular importancia desde que se supo que el Gobierno lo tuvo en cuenta para el diseño de su propuesta de reforma de la ley de educación superior (Ley 30), la cual ha generado un fuerte debate en la comunidad académica universitaria del país y hoy convoca a manifestaciones en varias ciudades.En desarrollo del foro internacional sobre educación superior que concluyó el miércoles en Bogotá, Juan José Ugarte, viceministro de Educación Superior de Chile, se refirió al proyecto de reforma.
¿En qué consistió su reforma en Chile?
Empezó con la incorporación del sector privado a nivel técnico, profesional y universitario, seguida de los temas de financiamiento y aseguramiento de la calidad. Ahora estamos concentrados en el perfeccionamiento de la ley de las universidades estatales; lo llamamos así porque, aunque tenemos instituciones estatales de calidad, estas deben mejorar su competitividad.¿Cómo manejaron la figura del capital privado?
En el mundo universitario, la incorporación de capital privado ha sido fundamental en la creación de instituciones con ánimo de lucro. También, en el desarrollo de proyectos estratégicos en las universidades públicas, como la formación en posgrado de capital humano en áreas estratégicas para el desarrollo nacional, como la minería y la medicina. Es una alianza estratégica entre ambos sectores.
¿Cómo se traduce ese capital privado en recursos para cobertura y calidad?
Las universidades públicas tienen el 20 por ciento de las matrículas, y el 80 por ciento está en manos de las privadas. Hubo una expansión real con la incorporación de capitales privados al mundo de la educación superior. Los privados también han aportado capital para el desarrollo de proyectos innovadores y posgrados.
¿Qué opina de la propuesta de reforma de la educación superior en Colombia?
Tiene un norte claro. Compartimos el hecho de que los desafíos de la educación superior están dados por la calidad. No podemos hablar solo de cobertura, aportes al financiamiento y pertinencia de los programas, si tenemos un proyecto que desarrolle calidad; y esta reforma apunta a esa dirección.¿Cómo lograron pasar del 25 por ciento al 50 por ciento de cobertura en dos décadas?
Con la incorporación de las universidades privadas con ánimo y sin ánimo de lucro. Las estatales se formaron con niveles de exigencia académica, que era un requisito previo al ingreso; las otras se han hecho cargo de esa masa más extensa de jóvenes que llegan con déficit académico y que necesitan programas de nivelación para desarrollar perfiles universitarios.
¿En qué consistió su reforma en Chile?
Empezó con la incorporación del sector privado a nivel técnico, profesional y universitario, seguida de los temas de financiamiento y aseguramiento de la calidad. Ahora estamos concentrados en el perfeccionamiento de la ley de las universidades estatales; lo llamamos así porque, aunque tenemos instituciones estatales de calidad, estas deben mejorar su competitividad.¿Cómo manejaron la figura del capital privado?
En el mundo universitario, la incorporación de capital privado ha sido fundamental en la creación de instituciones con ánimo de lucro. También, en el desarrollo de proyectos estratégicos en las universidades públicas, como la formación en posgrado de capital humano en áreas estratégicas para el desarrollo nacional, como la minería y la medicina. Es una alianza estratégica entre ambos sectores.
¿Cómo se traduce ese capital privado en recursos para cobertura y calidad?
Las universidades públicas tienen el 20 por ciento de las matrículas, y el 80 por ciento está en manos de las privadas. Hubo una expansión real con la incorporación de capitales privados al mundo de la educación superior. Los privados también han aportado capital para el desarrollo de proyectos innovadores y posgrados.
¿Qué opina de la propuesta de reforma de la educación superior en Colombia?
Tiene un norte claro. Compartimos el hecho de que los desafíos de la educación superior están dados por la calidad. No podemos hablar solo de cobertura, aportes al financiamiento y pertinencia de los programas, si tenemos un proyecto que desarrolle calidad; y esta reforma apunta a esa dirección.¿Cómo lograron pasar del 25 por ciento al 50 por ciento de cobertura en dos décadas?
Con la incorporación de las universidades privadas con ánimo y sin ánimo de lucro. Las estatales se formaron con niveles de exigencia académica, que era un requisito previo al ingreso; las otras se han hecho cargo de esa masa más extensa de jóvenes que llegan con déficit académico y que necesitan programas de nivelación para desarrollar perfiles universitarios.
'Marcha será pacífica': estudiantes
ANDREA LINEARES GÓMEZ
Redactora de EL TIEMPO
Redactora de EL TIEMPO

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